
Hoy me da vueltas la cabeza acostada en mi cama. Acabo de despertarme. No es de extrañar, anoche salimos unos cuantos amigos a celebrar el eclipse lunar. Fueron unos momentos mágicos donde nos despediríamos de nuestra infancia y adolescencia para seguir una etapa diferente de nuevas vivencias. La Luna apareció en todo su esplendor con unos tonos tan rojizos y anaranjados que por eso la llamamos la Luna de Sangre. En estos momentos no deseo levantarme. Me duele muchísimo la cabeza. Un mal sueño me ha espabilado sin recordar en absoluto nada de lo sucedido en él. Me he bebido el vaso de agua, que dejo siempre en la mesilla de noche, con dos aspirinas; espero que los terribles pinchazos se me pasen. Necesito dormir plácidamente. Soñar en color y no en blanco y negro. No sé por qué me he quedado tumbada entre la inconsciencia y la conciencia. Ayer debimos pasarnos de la raya yendo al pub de Lois, el padre de Ralph, donde nos solemos reunir mis amigos y yo….